Tome un buscaminas de tamaño MxN con K minas. Como todos saben, el juego depende de unos numeritos que indican la cantidad de minas que hay al rededor de este cuadro. Tome ahora este buscaminas y en cada cuadro donde se hallaba una mina déjelo vacío y donde estaba vacío ponga una mina.

Teorema: La suma de los númeritos obtenidos en cada uno de estos buscaminas es la misma.

Imagen

“La no-violencia es un arma incomparable, que puede ayudar a todos. Yo sé que no hemos hecho mucho por el camino de la no-violencia y sin embargo, si tales cambios sobrevienen, asumiré que es el resultado de nuestro trabajo durante los últimos veintidós años y que Dios nos ha ayudado a alcanzarlo.”

Imagen

Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.

La linda chica increíblemente había crecido sana fuerte y atlética. Nunca esperó caer tan de repente. La terrible enfermedad había sido producida por una fuerte exposición a la radiación 9 años antes cuando apenas tenia 2.

Lloró al cielo con todas su fuerzas para no morir, pero sus llantos no tocaron el firmamento. Las grullas hechas por mil niños fueron lanzadas al viento ya que de esta manera los dioses conceden deseos. Sadako pensó que era injusto pedir solo por ella, así que rogó que  este gran vuelo trajera la paz y la curación a todas las víctimas de mundo.  Los dioses le liberaron de su dolor y su espíritu fue llevado a la paz. Desde entonces cada 25 de Octubre son lanzadas miles de grullas de papel para que nunca mas vuelva a caer sobre nadie el horror de la vergüenza de los hombres.

Miles de grullas de papel salieron a volar. El viento las arrastró suavemente hacia el lugar de la infamia. Los destrozos se veían por doquier. Los cuerpos incinerados yacían tirados en la calle mientras otros agonizaban por los efectos de la radiación.  Aún así todos los días volaban mas y mas grullas. Cada mañana los dobleces de papel crearían un nuevo ser inmortal que recordara la inutilidad de la guerra. A los miles que desearon morir por haber perdido todo su honor, se les enseñó a utilizar la cerámica. Los hombres desesperados por no tener empleo debieron de pintar en jarrones, en pedazos de piedra, en botellas ( cada vez mas pequeñas), para que cada tarde el gobierno les recogiera a cambio de un trozo de pan. Todo Japón realizaba estas tareas aparentemente improductivas.  El trabajo por mas inútil que sea mantiene vivo a los hombres, les da un motivo para vivir, les levanta de los abismos de la depresión, la tristeza y la muerte.
El trabajo dignifica al hombre y le da la vida.

…“El ruido de los alaridos, gritos, y rugidos se calmó por un momento. Se miró en el agua bajo la poderosa luz de la luna llena. Sus ojos castaños resplandecían al ver por vez primera su rostro.
Susurró suavemente un sonido   que nunca había emitido. “Katish” había inventado la primera palabra. Corrió apoderado por una descarga incontrolable de adrenalina y les enseño a los hombres a nombrar las cosas. Pronto el caos fue descomunal, no solo cada hombre había nombrado de manera diferente cada objeto sino que cada piedra, cada hoja de cada árbol, cada grano de arena del mar era llamado por separado.  El invento de Katish, la palabra, era totalmente inútil y pronto perecería con su propio nombre”…

“Ala carachas, cómo esta mi chino” conocida frase capitalina,  que lejos de mostrar la realidad de ese gran espectro de dialectos que varían desde el ñero hasta el gomelo, evoca a ese Santafereño octogenario, digno representante de aquellos atenienses capitalinos, que cuentan mis taitas que habitaban por estos lares en tiempos tan antiquísimos que hasta existía un tranvía en Bogotá, La Piscina sonaba a un estanque destinado al deporte y  Ciudad Bolívar a ciudad idílica y libertaria y no a decadente y libertina. Pero, ¿por qué semejante título extranjero venido de tierras tan exóticas como ancestrales? Dicen las leyendas urbanas que el Barón Von Humboldt al llegar en su viaje expedicionario quedó impresionado por la cultura de los Bogotanos, y decidió llamarla “ciudad griega”, haciendo honor a las numerosas instituciones culturales y científicas que encontró durante su periplo por la Nueva Granada. Mutis  (El viejo Mutis) le supo impresionar (tramar) con su gran cantidad de dibujos (matachos), de cientos de flores y vegetales (de las Yervitas)  que documentó en la expedición botánica (que se pilló por ahí, yo también las he visto!).  Otros dicen que fue Marcelino Méndez,  quien en su libro Antología de la poesía latinoamericana, predijo acertadamente que la cultura literaria de Santafé de Bogotá era tan importante y tan arraigada en sus gentes que esta ciudad estaba “destinada a ser con el tiempo la Atenas de la América del Sur”. Y efectivamente, es común encontrar en cada barrio ese Viejo Pericles que pasa vendiendo Peri… Es una desgracia que Marcelino nunca haya venido a Bogotá a contemplar él mismo la agitación cultural capitalina. Bogotá era entonces el centro de atracción de importantes artistas, escritores y  pensadores de finales del siglo XIX y comienzos del XX, muchos de los cuales alababan la cultura capitalina. No es nuevo  que en Bogotá se hable el mejor español del mundo (¿Si o qué?),  que hasta el ilustradísimo y conocidísimo diplomático argentino Miguel Cané, en sus memorias de viajes por Colombia y Venezuela dejo constancia que los Bogotanos se jactaban y enorgullecían de hablar el mejor español del mundo, y que “cualquier ciudadano de a pie recitaba los poemas de Víctor Hugo”, cosa que no sé por qué no se sigue haciendo. El viajero francés Pierre d’Espagnat también la bautizó, en 1898, como la  Atenas del Sur (Espero que no sea solo un mochilero), así como los poeta Julio Flórez, Francisco Antonio Vélez Ladrón de Guevara  (S XVIII), y el humanista Colombiano Rufino José Cuervo entre otros.

Desde la entrada del siglo XX Bogotá se caracterizó por ser el centro de acalorados debates políticos, que en  otras regiones del país no habrían sido más que matanzas despiadadas. En los años 20 era común ver grupos de teatro callejero en la ciudad, así como constantes conciertos del recientemente inaugurado teatro Colón. Con la llegada de nuevas ideas políticas a Colombia en contra del bipartidismo ancestral, nuevas facciones surgieron unas en contra de otras y en contra de las que no estaban en contra, y así en medio de un polvorín de álgidos debates, de odios irreparables en un mundo impuestamente Godo, la Atenas de Suramérica muestra su lado más salvaje. La muerte de un gran hombre que trae consigo más muertes. La destrucción del centro de una ciudad reconocida por su cultura es inevitable. La turba de quienes años antes recitaban por las calles poemas de Victor Hugo,  ahora no ven más que la oportunidad de aprovechar el caos para llevarse su motín, se crea una escisión de la que aun hoy no hemos podido recuperarnos.

Mas ese ideal de Atenas no ha sido abandonado por algunos. Fanny Mickey se da cuenta del potencial que posee Bogotá y organiza uno de los festivales de teatro más grandes y reconocidos del mundo, Bogotá es llamada capital mundial del libro aunque las estadísticas digan lo contrario. Además de Rock al parque, de salsa al parque y de otros cientos de eventos que son llevados a cabo aquí,  tenemos una gran red de educación pública (que en general es desvalorada, considerada de poco estatus y que hay que mejorar MUCHO).

Creo que es el momento de que nosotros, los bogotanos que vivimos ahora y que no decimos “Ala carachas, como esta mi chino” sino “Quiubo güevon/parce, ¿todo bien?”  Debemos mantener en alto ese bonito apodo que le dieron a Bogotá.  Como Atenas de Suramérica y como toda gran Atenas “Cuna de la democracia”,  el debate debe verse por doquier. Esta es una invitación expresa a que los estudiantes universitarios, jóvenes, viejos, ricos, pobres, comencemos a hacernos parte del Estado, a hacernos parte de una democracia real. Todos somos parte de esta ciudad, de esta nación, y salvo que seamos personas demasiado inconscientes (unos pirobos) todos queremos que el acceso a los derechos fundamentales, la vida, la vivienda, la educación, el libre desarrollo, sean de acceso inmediato a todas las personas. Por eso convoco a que dejemos la apatía social y política, que de vez en cuando creemos y nos unamos a acalorados debates, que no nos encerremos a un claustro, que luchemos con actos por esos ideales.

Desde más de medio siglo atrás la Universidad Nacional y muchas otras universidades públicas se han caracterizado por sus profundas críticas a la sociedad, principalmente desde el punto de vista de las doctrinas de izquierda. Desgraciadamente, por actos de algunos colectivos de personas, sus voces no han sido escuchadas y la Universidad ha sido tachada de violenta. Creo que no es  el sentir general dentro de la U,  pero desgraciadamente ha logrado que una vez más los bienes públicos sean desvalorados por una gran porción de la ciudadanía. Por otro lado las universidades privadas llegan a parecer “sucursales de Davivienda”, (frase de uno de mis profesores) y a veces parecen apáticas al destino de una inmensa mayoría de colombianos.  Invito a que todos hagamos de Bogotá esa Atenas vibrante de debates, de diversidad, de cultura, de artes, de expediciones, de democracia participativa, de lucha por los ideales que a todos nos atañen,  pero también seamos pacíficos en la lucha por estos objetivos.

En estos momentos se están gestando movimientos sin precedente histórico en la Universidad Nacional, estamos a las puertas de construir nuestro propio modelo de universidad y de nación.  No seamos excluyentes ni nos excluyamos. Unámos en nuestras diferencias ideológicas y de condiciones socioeconómicas para luchar por esos ideales de nación justa. No más odio, no más violencia, no más marginamiento. Hagamos que el mundo nos mire nuevamente y que vea aquí en la Atenas de Suramérica un referente para la creación de una democracia real y duradera.